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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://franciscogsanz.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>franciscogsanz  diario del francotirador</title><description/><link>https://franciscogsanz.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>para abrir boca</title><link>https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042502-para-abrir-boca.php</link><guid isPermaLink="true">https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042502-para-abrir-boca.php</guid><description><![CDATA[<strong>uno es profe de instituto, para más señas de lengua y literatura, es decir, que practica deportes extremos en su tiempo laboral, y para que sepamos de lo que hablamos, rescato un texto de hace un año que circulaba por ahí. Para situar a los improbables lectores, se trata de la precipitada crónica que escribí en torno a la visita que hizo al centro donde trabajaba una escritora de la que, merced a esos oscuros acuerdos con las editoriales , se mandaron novelas suyas como lecturas para la asignatura. Este es:<br></strong>EL ARTE DE SER MEDIOCRE<br>(sobre escritoras, alumnos y profesores) <br>Trabajar en un instituto, es lo que tiene. Pues que, a veces, conoces gente. Y, claro, hay días mejores y los hay peores. No puedo decir, sin faltar a la verdad, que el de ayer fuese de los primeros. Y eso que no tenía mala pinta. Nos hacía el honor de asistir a nuestro centro una escritora para compartir con todos  parte de sus conocimientos. Claro, que conociendo a nuestro alumnado, algunos ya andábamos pidiendo confesión.<br>Mi parte en esta historia, que únicamente es la de asombrado testigo, comienza tarde, cuando nuestra esforzada escritora ya se ha enfrentado a un par de oleadas de adolescentes.<br>Y allí, en nuestra humilde biblioteca, ante todos nosotros, estaba ella, la autora, esperándonos. No obstante, era palpable que algo no marchaba del todo bien. Los chicos, mal que bien, se iban situando. Quien ha tratado con gente de esta edad sabe que no es la disciplina prusiana una de sus virtudes, y leyendo la biografía de nuestra dama, antigua profesora y recurrente conferenciante en centros de enseñanza, se podía esperar cierta condescendencia. O no. Pues ése era el caso. Que no. Dejó de mirar la pantalla del ordenador (apagado), se puso brazos en jarras y se enfrentó a un individuo que se reía. Y, créame, doña Blanca, si ese recurso no me vale a mí que soy profesor y les pongo las notas, pues ya me dirá si le serviría  a usted, con su natural elegante, y sus maneras finas.<br>Mal empezábamos. Y tras, o mejor dicho, mientras no dejaba de encararse a chicos que parecían molestarla, hizo de sí misma una somera presentación que no llegó a los tres minutos. Y esperó a que le hicieran preguntas. Y esperó. Bueno, tampoco esperó demasiado, porque ante el silencio, que podía ser tímido, o podía ser guasón, los truenos empezaron a cercar la cabeza de nuestra dama, y allí fuese Troya. ¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué me han traído? ¿Por qué no me preguntáis sobre mi libro? Y así<br>Los minutos (los segundos) pasaban como balas trazadoras, y algunos esperábamos que se abriese una sima ante nuestros pies. Y el ambiente degeneró más aún. Hubo quienes no pudieron resistirlo, y se dedicaron a hacer lo que saben mejor: el salvaje.<br>El aire se viciaba y la cosa no funcionaba. Háblenos sobre periodismo y literatura. -¿Y por qué tendría qué hacerlo? Por que creíamos que era de eso de lo que iba la charla.  Pues no, a mí nadie me ha dicho que hubiera que hablar de eso, y no me he preparado nada.<br>Y claro, nuestra heroína, ya al borde del colapso, creyó que la culpa de esta escena, digna de Esperando a Godot, silencio por un lado, silencio por otro, pues tenía que ser de alguien. Pero, ¿de quién?, de los chicos, de sus padres, de la televisión. Pues un poco de todos, y claro, de sus profesores, que no les preparan bien las conferencias, que les dejan para que boicoteen actos con personalidades tan fascinantes, que ahogan la excepcionalidad y las ganas de destacar de algunos, para convertirlos en mediocres.<br>Pues mire, señora mía, tal vez tenga usted razón, tal vez estemos (esté) convirtiendo a los alumnos en mediocres. Tal vez sí. Pero me permito recordarle que vino a este instituto para hablar de sus obras a un numeroso grupo de mediocres que han comprado algunas de sus obras, que otro grupo de mediocres recomendó, y que de estos últimos, esos profesores incapaces de crear almas lectoras, éste que escribe unas apresuradas líneas sobre lo que vio esta mañana, no la va a citar más, ni como referencia ni como lectora, porque cree sinceramente que usted se merece mejor público, no uno que en clase, cuando lee su novela, le indica que si, como ud. Escribe, la vida podía dar un giro de 360 grados (pág. 10,El secreto de la judía, Blanca Álvarez, ed. Edelvives, Zaragoza, 2002), pues que el personaje no sufre cambios, ya que el punto de partida es el mismo que el de destino. No está mal para alguien mediocre, ¿verdad?]]></description><pubDate>Mon, 25 Apr 2005 20:33:00 +0000</pubDate></item><item><title>de qu&#xE9; va, pero de verdad, la ense&#xF1;anza</title><link>https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042504-de-que-va-pero-de-verdad-la-ensenanza.php</link><guid isPermaLink="true">https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042504-de-que-va-pero-de-verdad-la-ensenanza.php</guid><description><![CDATA[Los chicos a los que tenía que dar clase eran bastante horribles; aunque lo verdaderamente insoportable era la sala de profesores. Llegó a ser casi un alivio tener que ir a clase. La tediosa y estremecedora rutina anual de sus vidas pesaba sobre los profesores como un estigma. Y era auténtico tedio. Sus consecuencias eran la hipocresía, la estupidez y la ira impotente de los viejos que saben que ha fracasado y de los jóvenes que van a fracasar. Los directores de departamento eran como el sermón que se escucha antes de ir a la horca; algunos de ellos te producían algo parecido al vértigo, una fugaz visión del insondable pozo de la memez humana... o eso fue al menos lo que empecé a sentir al comienzo del segundo trimestre. <br><br>John Fowless: El mago (Ed. Anagrama)]]></description><pubDate>Mon, 25 Apr 2005 20:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>para abrir boca (II)</title><link>https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042503-para-abrir-boca-ii-.php</link><guid isPermaLink="true">https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042503-para-abrir-boca-ii-.php</guid><description><![CDATA[SOBRE BLANCA  ÁLVAREZ, NOVELISTA<br>Ha cultivado muchos géneros literarios: poesía, novela negra, erótica, incluso ha escrito una biografía de Corín Tellado... pero sin dudarlo se ha afincado en la literatura infantil y juvenil, un tipo de literatura exigente pero muy agradecida.Algunas declaraciones suyas:<br>-¿Qué le aporta la literatura infantil y juvenil? -Varias cosas. Primero, unos editores ñoños que tienen mucho miedo a publicar cosas. Después, un público estupendo. Los chavales no mienten nunca, si les gusta o si no les gusta te lo dicen, no andan con pamplinas<br>-Realmente el público infantil ¿qué exige?-Una historia bien contada. Además, son muy hábiles para descubrir cuando hay trampa. Y no te cuento nada ya del público juvenil<br>-¿Por qué es tan difícil escribir para niños?-Porque están en otro planeta, no están en el nuestro. Y no te sirve además recordar cómo eras tú cuando eras pequeño. Primero porque no lo recuerdas, segundo porque son otra cosa. Es muy complicado escribir para ellos, no son adultos bajitos y no son tontos. Para escribir para niños se puede llegar a llorar, yo terminé hace unos meses una novela y llegué a desesperarme, a decir yo lo dejo, no puedo más.<br>-¿Se considera a los jóvenes como pequeños adultos?-Se considera a los jóvenes como estúpidos, las editoriales, claro. Además el profesorado también tiene miedo a correr riesgos, y si lo sacas de los libros de texto, salvo honrosas excepciones, poco más sabe hacer. A las editoriales les sacas de las ventas en los grandes colegios religiosos, y salvo excepciones, también poco más saben hacer. Es un mundo peliagudo, digamos que todos los que participan en el mundo de los niños tienen miedo porque educar niños es la tarea más difícil que se puede imponer a un adulto. A veces me pregunto cómo sobreviven nuestros críos. Yo creo que sobreviven de milagro, son super valiosísimos, porque sino no saldrían ni siquiera como salen.]]></description><pubDate>Mon, 25 Apr 2005 20:20:00 +0000</pubDate></item><item><title>inicio</title><link>https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042501-inicio.php</link><guid isPermaLink="true">https://franciscogsanz.blogia.com/2005/042501-inicio.php</guid><description><![CDATA[Pues eso, que tras varias intentonas falsas, empieza a navegar este diario que no va a tener periodicidad para incluir lo que se me vaya ocurriendo.]]></description><pubDate>Mon, 25 Apr 2005 20:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>Inicio</title><link>https://franciscogsanz.blogia.com/2005/022102-inicio.php</link><guid isPermaLink="true">https://franciscogsanz.blogia.com/2005/022102-inicio.php</guid><description><![CDATA[Próximamente empieza este cajón de sastre (¿un desastre de cajón?) en la Red. A mis inéditos, improbables y sufridos lectores, un saludo, y hasta pronto.]]></description><pubDate>Mon, 21 Feb 2005 23:55:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
